El nuevo número 265: ¡Una Iglesia sin misoginia”

El nuevo número 265: ¡Una Iglesia sin misoginia

265-00-PORTADA

Ya se puede consultar y leer el último número de la revista IV, coordinado por Teresa Forcades, con el título  “María Magdalena: una Iglesia sin misoginia es posible” . Aquí reproducimos la Presentación que va la principio del número.

La historia y la fuerza simbólica de María Magdalena
En los últimos ciento cincuenta años, han sido descubiertos más de setenta nuevos documentos escritos por las comunidades cristianas de los primeros siglos que contribuyen a cuestionar de forma drástica la imagen tradicional del papel jugado por las mujeres al inicio del cristianismo. La mujer que más destaca en estos escritos no es María de Nazaret, sino María Magdalena. Esto ha dado pie a un sinfín de fabulaciones contemporáneas sobre su figura y sobre su relación con Jesús de Nazaret. La fabulación de más impacto hasta hoy es la de la novela de Dan Brown ‘El código Da Vinci’, que presenta a María Magdalena como compañera sexual de Jesús y madre de una hija suya. Esta fabulación carece de base historiográfica, pero la controversia se mantiene viva porque la visión tradicional de María Magdalena como prostituta penitente tiene la misma consistencia historiográfica que la fabulación de Dan Brown; es decir, ninguna.

No es fácil entender la pasión

No es fácil entender la pasión

 

CastilloA partir del hecho paradójico de la Semana Santa que él vive en Andalucía, José María Castillo se pregunta por la o las teologías que explican la pasión de Jesús.

        No resulta fácil entender lo que vemos y vivimos cada Semana Santa. Porque no es fácil entender por qué, cada año y cuando llegan estos días, paseamos por nuestras calles imágenes de dolor, agonía y muerte, en procesiones de respeto y devoción. Y, lo que es más llamativo, exhibimos las imágenes del fracaso en tronos de exaltación triunfal, con música gregoriana, incienso de dioses y bandas de música, tambores y trompetas. Todo eso, que es la expresión más elocuente del empeño incomprensible por hacer, del fracaso más humillante de la vida, el triunfo soñado de nuestras más sublimes ilusiones.

Xavier Domènech en Iglesia Viva

Xavier Domènech en Iglesia Viva

DOMENECHEra 2014. Se estaba rumiando la revolución del 15 M. ¿Se podía y se debía enfocar esa indignación popular espontánea hacia un movimiento político? Iglesia Viva invitó a hablar sobre ello al hoy líder catalán de Podemos  en su número 259: Movilización ciudadana responsable.

¿Lo religioso” o “lo humano”?

¿Lo religioso” o “lo humano”?

Castillo

José María Castillo continúa proponiendo reflexiones trascendentales sobre todo lo humano y lo divino. Son temas para tomarlos plenamente en consideración. Eso sí es pensamiento teológico no solo elucubraciones sobre el sexo de los ángeles. Este blog está pensado a fomentar estas discusiones.  [NdR]

Como es bien sabido, “lo religioso” se viene cuestionando desde la Ilustración. Y desde entonces, por eso mismo, lo sagrado y las creencias religiosas se están viendo deterioradas y no levantan cabeza. El debilitamiento –y hasta la descomposición– de lo religioso es un hecho irreversible, por más que queden grupos de personas que se refugian en un empeño integrista, expresado en formas más o menos fanáticas, que (según parece) no llevan a ninguna parte.

        Así las cosas, ¿podemos estar tranquilos porque nos queda “lo humano”? Esto es lo que, de una forma o de otra, han propugnado los defensores de lo secular, lo laico, lo meramente civil… Por no hablar de los laicistas y defensores del más descarado laicismo. En todo caso, y sea cual sea la postura que cada cual adopte ante estas tendencias, es un hecho que, en la misma medida en que “lo religioso” se ha ido debilitando, en esa misma proporción se ha venido recuperando la estima, el aprecio y la valoración creciente de “lo humano”. En la llamada “cultura cristiana”, de Occidente, tenemos además el hecho de una creencia sólida, que fortalece esta tendencia humanista. Me refiero a la creencia, que enseña el credo cristiano, según la cual el Dios cristiano es un “Dios encarnado”. Y, en ese sentido, un Dios “humanizado”, que se nos reveló y se nos dio a conocer en un ciudadano galileo del siglo primero, Jesús de Nazaret. En los últimos años, es esto, en definitiva, lo que viene repitiendo el papa Francisco. Un papa original, que produce la impresión de ser un hombre profundamente humano. De forma que en esa su enorme humanidad es donde está el secreto de su originalidad y su impacto en la opinión pública.

        Pero ahora nos encontramos ante una situación que apunta como una novedad inesperada. Si primero se cuestionó “lo religioso”, ahora nos encontramos con que lo que se cuestiona es “lo humano”. Y lo más preocupante, a mi manera de ver, no es que nos preocupe este asunto porque palpamos cada día que “lo in-humano” crece a la misma rapidez con que se agiganta la desigualdad, se multiplican las formas de violencia y cada día nos enteramos de nuevas formas de deshumanización galopante en una sociedad que nos asusta y avergüenza. Todo esto es verdad, por desgracia. Pero el problema último no va por ahí. Lo que ahora se plantean algunos es que “lo humano” se verá pronto superado y sustituido por “lo posthumano”. ¿Cómo? Mediante “lo tecnológico”. El “hombre-robot” o algo así, aunque muchos no se atrevan a reconocerlo. Y conste que, al hablar de esta nueva propuesta, no invento nada. Recientemente, se ha publicado un volumen de más 500 páginas, coordinado por los profesores Albert Cortina y Miguel-Àngel Serra, ¿Humanos o posthumanos?, en el que han debatido más de 200 intelectuales. Y la semana próxima, se celebra en la Universidad Comillas (Madrid) un simposio en el que se investiga si se está creando un nuevo ser humano.

        El debate está servido. Por mi parte, y como respuesta de emergencia, yo diría que lo primero es ser verdaderamente humanos y humanizar este mundo. Y luego, a quienes les queden ganas y medios para acometer otra empresa, que sigan adelante. Porque mucho me temo que todo eso de “lo posthumano” (basado en la tecnología), de momento al menos, no pasa de ser una audacia mental, que debería empezar por responder a esta simple pregunta: ¿Cómo nos hacemos verdaderamente humanos? Si no tenemos esto claro, ¿cómo nos atrevemos a quemar etapas que aún todavía nos son desconocidas? Vamos a acometer en serio esta tarea. Y cuando tengamos resuelto en qué consiste ser verdaderamente humanos, entonces se podría empezar a pensar en alcanzar horizontes más lejanos.

Memoria y esperanza: 50 años de pensamiento comprometido

Memoria y esperanza: 50 años de pensamiento comprometido

I264-00-PORTADAglesia Viva cumple cincuenta años

Este número conmemorativo del cincuentenario de Iglesia Viva, podría haber sido el último, el broche de oro de toda una apasionante aventura. Hace dos años, la fragilidad económica e institucional de la revista, unida a la edad avanzada de quienes soportábamos la mayor parte del trabajo de redacción, hizo que nos planteáramos esta fecha como un posible término de una historia, haciendo una cumplida memoria de ella. “Hay un tiempo señalado para todo… tiempo de nacer y tiempo de morir”, nos recuerda Cohélet.
Sin embargo, frente a ese planteamiento que parecía realista, surgió en el mismo seno del Consejo de Dirección una reacción opuesta, que al principio parecía tan utópica como el propósito anunciado por el nuevo papa Francisco de reformar la curia y la Iglesia, según el auténtico evangelio de Jesús y el Espíritu que había soplado en el Vaticano II.
En estos dos últimos años se ha realizado un trabajo de renovación interna de la revista: personas más jóvenes, digitalización, presencia dinámica en Internet, nuevos estatutos de la Asociación. Esto ha permitido que hoy no presentemos este número sobre los 50 años como una memoria final, sino como una llamada a la esperanza. Otra Iglesia viva es posible. Sin dejar de hacer una memoria retrospectiva, todos los artículos de este número miran al futuro, a una nueva etapa, al cambio, a la esperanza.
La revisión de todo lo publicado en Iglesia Viva a lo largo de estos 50 años no se hace con intención autorreferencial o apologética, pues no han faltado críticas a nuestra línea, sino como una invitación a los lectores para que ellos exploren mejor el gran legado que contienen esos textos, que, por otra parte, están hoy fácilmente accesibles en nuestra página web.
A partir de ese legado de fidelidad al espíritu del Vaticano II, en las duras y en las maduras, adquiere sentido la esperanzadora convocatoria a seguir el camino que ahora debemos emprender juntos: aplicar el mismo espíritu fundacional a los problemas y temas de nuestro tiempo, profundizando muy reflexivamente en lo que, desde su alto magisterio, hace el papa Francisco. No queremos seguirlo acríticamente, pero sintonizamos plenamente con él, lo mismo que sintonizamos entonces con el Concilio. Sucedió lo esperado, que acrecentó nuestra esperanza.
Tras una breve evocación histórica a cómo fue el nacimiento de la revista Iglesia Viva y cómo trascurrieron sus diferentes etapas (Antonio DUATO), los siguientes Estudios, todos escritos por miembros del Consejo de Dirección, afrontan ese legado y ese futuro de la revista desde cuatro diversas realidades de la sociedad y la Iglesia.
Joaquín GARCÍA ROCA expone cómo ha ido evolucionando la cultura de nuestra sociedad en estos cincuenta años, cómo hemos ido preocupándonos de estos cambios y, sobre todo, qué estrategias está mostrando Francisco para liderar una nueva cultura de diálogo, solidaridad concreta y paz en la nueva etapa global.
De cómo durante cincuenta años nos ha preocupado encontrar un modelo de organización de la Iglesia que corresponda a su ser sacramento transparente de Dios Amor y Misericordia, habla Joaquín PEREA, quien señala los puntos en que es imprescindible una reforma eclesial. Sobre esto mismo acaba el autor de publicar un libro en PPC que es recensionado en este mismo número.
¿Cómo Iglesia Viva ha hecho teología en el pasado y cómo debe ser la teología cristiana del futuro, para que recupere credibilidad e ilumine la verdadera fe? Responde el estudio de Bernardo PÉREZ ANDREO que apunta hacia una teología de la ternura.
Finalmente, Demetrio VELASCO ha hecho un largo recorrido de cómo Iglesia Viva ha tomado en consideración críticamente las cambiantes circunstancias políticas, iluminando lo que ha de ser un compromiso cristiano en la comunidad política que se inspire en la fe cristiana pero que deje libertad de opciones a los católicos.
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Jon SOBRINO aporta a este número una autorizada historia de cómo el Pacto de las catacumbas, firmado al concluir el Concilio, fructificó en Latinoamérica desde Medellín a Aparecida.
El teólogo Giuseppe Ruggieri nos ha enviado para este número un texto espléndido sobre las reformas de Francisco, destacando la importancia de lo que ya ha conseguido: volver a colocar en el centro mismo de la Iglesia el evangelio de Jesús. Y completan la sección de Signos de los Tiempos Víctor M. MARÍ SÁEZ, recién consejero, que nos cuenta por qué le atrajo el nuevo proyecto de Iglesia Viva; Enric VILÀ, que una vez más nos habla del esfuerzo de los LGTB católicos por conseguir un puesto en la Iglesia y José Mª MONZÓ, que en este año ha hecho pleno al elegir las películas que tan bien nos presenta, pues coinciden con las mejores películas humanistas según el ránking de los expertos.
Cumplimos en este número el compromiso adquirido en el anterior de continuar el A DEBATE sobre el proceso catalán, con una aportación, muy diferente a la anterior, de un suscriptor y colaborador catalán de la revista, Ramón ROSAL.
Y, por fin, hay que destacar la Página Abierta que esta vez hemos reservado para quien consideramos el verdadero artífice de esta manera de ser Iglesia Viva mantenida a lo largo de su historia, siempre fiel al Evangelio del Reino y siempre atenta a las voces del umbral y a los Signos de los tiempos: Rafael BELDA DARDIÑÁ. A él y a todos los que nos han apoyado con artículos, suscripciones y donativos extra, dedicamos este número.
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El color dorado viejo que domina en la portada de este número no solo es una evocación a los 50 años –Bodas de oro– sino un recuerdo del diseño que Maximino Cerezo elaboró para el primer número de la revista, cuando aún no era, el gran artista del cristianismo del pueblo que es hoy.
Hoy también estamos trabajando en el diseño que tendrá la revista que emprenderá la nueva singladura a partir del próximo número. En la nueva página web www.iviva.org pueden verse algunos elementos técnicos y de diseño con que pretendemos adentrarnos en nuevos nichos de lectores, sin abandonar a quienes prefieren el formato trimestral en papel. El próximo número lo está coordinando Teresa Forcades sobre una Iglesia sin misoginia. Seguirán otros sobre la crisis ecológica, el clericalismo persistente, y los problemas del islam. ¿Nos queréis acompañar?

INVITACIÓN A PARTICIPAR EN EL PROYECTO IGLESIA VIVA

Como se dice en la presentación de este número, el éxito de la nueva etapa está en vuestras manos. Solo con una mayor implicación de los suscriptores y amigos de la revista el proyecto saldrá adelante. En el conjunto de este número se explica cuáles son sus objetivos: recoger el legado de los 50 años, para apoyar hoy las reformas que ha reemprendido el papa Francisco y reavivar en la iglesia y la sociedad lo mejor del espíritu del Evangelio de Jesús y del Vaticano II.
Hace poco hacíamos una petición de ayuda urgente para salvar el ejercicio de 2015. Nos llegaron 7.300 € para tapar casi todo el agujero de la subvención ministerial denegada. Esto nos anima a buscar ahora una solución definitiva a la fragilidad económica, para poder así emprender nuevas acciones que mejoren la comunicación.
La Asociación cultural Iglesia Viva, entidad sin fines de lucro, es la titular de la revista. Esperamos que pronto sea reconocida su utilidad pública. Hasta ahora la integraban solo los miembros del Consejo de Dirección. En los nuevos estatutos se prevé la entrada de socios protectores: personas individuales, colectivos, instituciones o empresas. Serán admitidos quienes se comprometan a aportar trabajo importante de voluntariado o una cuota de unos 50 € al mes. También quien haga una legado especial al fondo social de la asociación. Estos socios protectores, dispondrán de varias suscripciones gratuitas a quienes indiquen, tendrán voz y voto en las asambleas y, si les interesa, podrán constar como patrocinadores de las actividades de la asociación.
Así que, para el sostenimiento del proyecto ambicioso de Iglesia Viva, señalamos ya diversas acciones que te invitamos a hacer hoy mismo, si es que este número te ha convencido:

– Envía un correo electrónico a sus@iviva.org, si no has recibido hace poco el aviso de que el nº 264 estaba en la web. ¡Imprescindible!
– Suscríbete, si no lo estás todavía, o invita a otra persona a suscribirse. Para ello, entra en “Regístrate” de www.iviva.org.
– Hazte socio protector de la Asociación Iglesia Viva. O envíanos referencias de alguna persona o entidad a quien crees que podría interesar nuestra invitación. Sobre ello y sobre cualquier otra duda o sugerencia, escribe directamente a nuestro correo iviva@iviva.org.

Estoy personalmente a tu disposición en el 34-963 622 532.
¡Vamos adelante en la nueva época!
Antonio Duato. Secretario y gestor de Iglesia Viva.

«El sistema fiscal tiene que ser mucho más progresivo»

«El sistema fiscal tiene que ser mucho más progresivo»

SebasEn una entrevista de nuestro consejero Sebastián Mora, que recoge Desde la Terraza, el blog de Caritas en Valencia, dice cosas mu serias sobre la desigualdad económica y la pobreza que crece en España.

Antes de las elecciones, Cáritas presentó a los partidos una lista con diez propuestas. La acogida, en algunos casos, fue muy favorable, asegura Sebastián Mora. En temas como la inmigración o la cooperación internacional, la respuesta fue más fría

España es el país de la OCDE donde más aumentó la desigualdad en 2015, según el informe que acaba de presentar Intermón Oxfam. El 1 % de la población concentra tanta riqueza como el 80 % con menores ingresos, y la tendencia va en aumento. ¿A qué lo atribuye?

La desigualdad ha crecido en todos los países. Esto se debe a un sistema económico que genera inequidad. Siempre hemos dicho desde Cáritas que nuestro modelo económico genera crecimiento, pero no equidad, y de ahí el grito del Papa contra «esa economía que mata». Es un tema estructural, no anecdótico. El impacto en España puede ser mayor que en otros países, pero es un problema del modelo económico. En primer lugar, tenemos que darnos cuenta de que esa inequidad es mala, porque no todo el mundo lo entiende así.

Se habla de otra reforma laboral. ¿Qué le pediría Cáritas al nuevo Congreso de los Diputados?

Lo primero, que tenga en cuenta a las personas que están absolutamente excluidas del mercado laboral. Yo creo que hay que hacer una defensa radical de esas personas que ni siquiera llegan a tener un trabajo precario. En segundo lugar, hay que salvaguardar los ingresos básicos de las familias. No basta con generar trabajo, debe haber un salario justo que permita vivir con un mínimo de dignidad. Nosotros entendemos que se podrían introducir medidas correctoras en los salarios. Y en tercer lugar, hay que contrarrestar tanta incertidumbre. Una persona joven me decía hace poco algo que me rompió: «Cuando tú eras joven, el futuro era una promesa; para mí, el futuro es una amenaza». Eso no nos lo podemos permitir.

¿Y qué reforma fiscal propondría Cáritas?

El sistema fiscal tiene que ser mucho más progresivo, mucho más redistributivo, y es necesario perseguir el fraude –que no está en las personas físicas, sino en las grandes corporaciones– y penalizar todos esos paraísos fiscales y esas fórmulas jurídicas que, en definitiva, están haciendo que los trabajadores coticemos veinte puntos más que, por ejemplo, una SICAV (Sociedad de Inversión de Capital Variable).

Cáritas presentó una lista con diez propuestas a los partidos políticos antes de las elecciones. ¿Cuál fue la respuesta?

Esta ha sido la vez que mejor acogida hemos tenido por parte de todos los partidos. Han sido unas elecciones en las que las organizaciones sociales hemos podido participar más en la elaboración de los programas políticos. Hemos podido sentarnos y trabajar con ellos, no simplemente entregarles un papel.

¿Algún ejemplo?

La propuesta de la renta mínima para las personas en exclusión la hemos podido trabajar con el Partido Popular, con el PSOE, con Podemos, con Ciudadanos… Les hemos dado nuestro punto de vista, les hemos dado ideas, les hemos aportado análisis presupuestarios, metodología, y todo esto se ha plasmado en propuestas concretas en algunos partidos. Era una propuesta muy analizada y muy factible que tendría un impacto muy importante en las personas más empobrecidas. La puesta en práctica será después más o menos amplia, pero sí hemos podido ver que existe una conciencia generalizada de que no es posible seguir viviendo con las magnitudes de exclusión y de pobreza que tenemos hoy en España.

Las propuestas que tenían relación con la cooperación internacional o con la inmigración, sin embargo, han tenido mucho peor acogida. En la campaña se ha hablado poco de política exterior, y la inmigración se ha planteado en términos de terrorismo, de peligro, de dificultades, nunca de oportunidades o de justicia.

¿Cuáles serían las prioridades de Cáritas con respecto al próximo Gobierno?

Yo creo que, en estos momentos, lo primero que pediría Cáritas es que haya Gobierno, una petición que es más profunda de lo que parece. Porque podemos entrar en un entramado de lucha de poder olvidando que el poder está al servicio del bien común y no de unas siglas políticas, sean cuales sean. En segundo lugar, a un Gobierno le pediríamos, como Iglesia, que haya una potenciación de la libertad religiosa, porque creemos que la crisis que hemos soportado no es solamente una crisis económica, sino también de valores, y creemos que las distintas tradiciones religiosas tienen mucho que aportar a esa crisis de valores. Y en tercer lugar, le pediríamos que su primera prioridad sean los pobres. No nos podemos permitir vivir en una sociedad que no cuide al más frágil.

¿Qué preferencias de pactos tiene Cáritas?

Le voy a contestar no por ser políticamente correcto, si no por convicción, que Cáritas, como Iglesia, no hace ninguna opción por unas siglas políticas, sino que su opción son los más pobres.

Ricardo Benjumea

Sin misericordia, con buena conciencia

Sin misericordia, con buena conciencia

  Castillo      Es un hecho que ahora mismo hay en el mundo miles y millones de cristianos, que no tenemos la misericordia que nos pide el Evangelio y nos demanda el papa Francisco, como es igualmente un hecho que quienes vivimos sin la debida misericordia –ante tanta violencia y tanto sufrimiento (baste pensar en el angustioso problema de los refugiados)– dormimos cada noche tan tranquilos y con buena conciencia.

        ¿Cómo y por qué tranquilizamos (tanto y tan fácilmente) nuestra conciencia? Por supuesto, tenemos que recordar lo que comporta la fragilidad y la incoherencia que, de una manera o de otra, todos arrastramos. Pero a mí me parece que, en este asunto concreto, no queda todo explicado echando mano de nuestra incoherencia moral. No tenemos más misericordia porque no tenemos más generosidad. Esto es evidente.

        Pero ocurre que, además de nuestra debilidad humana, tenemos una debilidad teológica que (a mi manera de ver) resulta decisiva en este asunto. ¿En qué consiste esta “debilidad teológica”? Lo digo en pocas palabras: el Dios de los evangelios no coincide con el Dios del apóstol Pablo. Se trata, en efecto, de dos “representaciones” de Dios, que son diferentes precisamente en este punto concreto de la misericordia.

        En efecto, el Dios de los evangelios es el Dios que “quiere misericordia y no sacrificio” (Mt 9, 13; 12, 7; cf. Os 6, 6). Sin embargo, el Dios del que habla Pablo es el Dios de Abrahán (Gal 3, 16-21; Rom 4, 2-20). Ahora bien, esto significa que el Dios, que nos presenta Jesús, quiere sobre todo misericordia, no quiere sacrificio y muerte (en eso consisten los “sacrificios” rituales). Por el contrario, el Dios de Abrahán es el Dios que lo primero que impuso al patriarca bíblico fue sacrificar a su hijo Isaac en un altar (Gen 22, 1-2). Esto supuesto, el drama contradictorio, que vive y enseña la teología cristiana, consiste en que teneos que creer en el Dios de Jesús y en el Dios de Pablo (que es el Dios de Abrahán). ¿Y qué consecuencia se sigue de todo esto? Sin más remedio, se sigue la ambigüedad en que vivimos la teología y la espiritualidad que se nos enseña. Me refiero a la ambigüedad que consiste en que, para algunos, lo que importa es practicar sumisamente los sacrificios y los rituales que impone la religión. Mientras que, para otros, lo primero es tener misericordia, buenas entrañas y solidaridad con los que sufren.

        Sencillamente, el cristianismo de Pablo nos tranquiliza la conciencia, si cumplimos con la religión. Mientras que el cristianismo de Jesús solamente nos tranquiliza la conciencia, si damos la cara por los refugiados, los que pasan hambre, los enfermos, los que sufren. ¿Queda claro por qué somos tantos los cristianos que “sin misericordia vivimos con buena conciencia?

Los móviles y los rezos

Los móviles y los rezos

Castillo

El Nobel de Química, Harold Kroto, ha dicho a los periodistas, hace sólo unos días (El País, 29.XII.2015), que “si tu móvil fuese tan efectivo como rezar no lo comprarías”. Por supuesto. Y la gente lo sabe. Yo veo por todas partes a muchas personas enganchadas al móvil. Gente rezando, cada día se ve menos. ¿Quiere decir esto que el profesor Kroto ha dado en el clavo? Hay una cosa evidente que Kroto no ha tenido en cuenta.  Los móviles se utilizan para relacionarse con los humanos. Los rezos se utilizan para relacionarse con Dios. Equiparar los móviles con los rezos es una cosa que se me antoja tan absurda como utilizar los móviles para hablar con los mosquitos.

 

Cuando los científicos se meten a hacer de teólogos, cometen el mismo despropósito que cuando los teólogos se meten a hacer de científicos. El día que los hombres de la religión condenaron a Galileo, ocurrió algo parecido a lo que pasa ahora cuando Stephen Hawking se pone a decir con todo aplomo que Dios no existe. Respetemos las competencias que son propias de cada ámbito. Una cosa es el “saber”, que brota de la demostración científica. Y otra cosa es el “creer”, que brota de la convicción libre. Los humanos necesitamos de los saberes que nos proporciona la demostración científica. Pero necesitamos también de las convicciones que movilizan nuestras conductas. Si no tuviéramos los conocimientos científicos que nos proporciona la física, la química, la biología…, viviríamos todavía en las cavernas. Pero tan cierto como eso es que, si a estas alturas no tuviéramos las convicciones y las creencias que  generan nuestros comportamientos, no existirían los derechos, la ética, la psicología, ni se habrían desarrollado los sentimientos humanos que motivan nuestra esperanza, hacen  más soportable la convivencia y nos dan alguna forma de respuesta a preguntas que todo el mundo se hace, por ejemplo sobre el sentido de la vida, el porqué de la generosidad y la solidaridad y si nos queda todavía alguna confianza en ese misterioso futuro que anhelamos aunque sean pocos los que lo dicen.

 

Que necesitamos la ciencia y la tecnología, ¿quién va a discutir eso? Pero tan cierto como eso es que necesitamos controlar nuestros deseos, orientar nuestras convicciones, educar los sentimientos de cariño y odio. No es lo mismo “el ser humano” que “ser humano”. La ciencia y la tecnología sustentan y potencian a “el ser humano”. La fe, la bondad, el cariño, la honradez, nos hacen más “humanos”. La vida necesita estos dos pies para avanzar. Por favor, que nadie – por más sabio que sea -, intente dejarnos cojos.

 Cuestión de sentimientos

 Cuestión de sentimientos

pedro_zabala Pedro Zabala es suscriptor y amigo de Iglesia Viva. Riojano, profesor jubilado de Filosofía del Derecho y miembro de comunidades cristianas. en Logroño. Espontáneamente nos ha enviado este artículo para el blog de iviva para relanzar el Debate que inició Jaume Botey

En el nº 263 de nuestra Revista Iglesia Viva hay un artículo de Jaume Botey  “El nacionalismo catalán y los sentimientos”, dentro de una sección A Debate. Con mucho respeto y atención he leído el artículo mencionado, en el que defiende que el nacionalismo debe ser lo suficientemente “abierto” para acoger a otros sin perder su identidad y suficientemente “cerrado” para mantenerla sin ser excluyente.

Como el meollo de la cuestión es qué sea eso de la IDENTIDAD, difícil de explicar si no se apela a sentimientos, empezaré a aclarar cuál es mi perspectiva: no soy nacionalista, ni del centrípeto, ni de los periféricos. Soy riojano, y como tal fronterizo, e ideológicamente defensor de un federalismo autogestionario. Para mí, está muy claro que una cosa son las naciones culturales y otra las políticas. Una nación cultural es siempre mestiza, heterogénea, sin límites claros, forja de una historia en continua evolución, con algunos signos distintivos. Ejemplo de nación cultural, para mí, es el Pueblo judío, lanzado al exilio tras la destrucción de Jerusalén por los romanos, que hizo de la Torá el eje de su identidad, a pesar de su dispersión por varios países. Otra cosa es el Estado de Israel, nación política, creada en el siglo XX por el sionismo y varias potencias europeas.

Una nación cultural es plural en sus hablas, en sus derechos, en sus instituciones. Las naciones culturales tienen en común ser comunidades abiertas hacia dentro y hacia fuera. No son uniformes, no necesitan una autoridad común, ni una identidad política. ¿Forman una nación cultural basada en el idioma, Alemania, Austria, los cantones germanófonos de Suiza, los Sudetes y la Prusia Oriental, hoy territorio polaco?. La nación política nace con la Revolución Francesa, se identifica con el Tercer Estado del Antiguo Régimen y parte del principio teórico de igualdad de todos ante la ley. Defiende una sola lengua -aplastando las demás dentro de su territorio e incluso las formas dialectales de la oficial- una sola ley y una única soberanía -la de nación, recogiendo la de los monarcas absolutos- y unas fronteras que separan rígidamente la nación propia de la ajena. La distinción entre nacionales y extranjeros es absoluta. Las naciones políticas son un constructo artificial, creado por su nacionalismo correspondiente. Y todos los nacionalismos que han existido han basado su propaganda en estigmatizar uno o varios nacionalismos rivales, considerándose víctimas de los mismos. El español del francés y del británico, el catalán, el vasco o el gallego del español. El nacionalismo se convierte así en una religión, con sus profetas, sus mitos y sus ritos. Celebrar derrotas parece ser uno de los preferidos. Por eso, intentar desmontar racionalmente los nacionalismos es tarea harto difícil. Se trata de sentimientos capaces de nublar las mentes.

Todos conocemos las aberraciones extremas a que han llevado a cabo, hasta nuestros días, los nacionalismos agresivos en territorios en conflicto. Desde las limpiezas étnicas, los genocidios, los traslados forzosos de poblaciones. Los ataques a los “traidores” que no comparten el nacionalismo oficial son constantes. Lo sucedido en las repúblicas balcánicas o lo acontecimientos recientes en Ucrania son buena prueba de ello. La actitud nacionalista también de las grandes potencias apoyando movimientos secesionistas u oponiéndose a ellos, si conviene a sus intereses, es buena prueba.

En la Hispania de nuestros pecados, hubo antes de la recepción nacionalista, un imperio aglutinado en torno a la religión católica, convertida en única tras expulsión de judíos y moriscos y la persecución de los herejes y en la lealtad al mismo rey. Imperio que se articulaba en torno a dos ejes: el reino de Castilla, donde la voluntad regia se imponía sin cortapisas y el Casal de Aragó, confederación catalanoaragonesa, cuyo sentido de libertades concretas se plasmaba en las palabras con que Alfonso II de Valencia respondió a las quejas de Leonor de Castilla: ”Reyna, el nostre poble es franch, e no es axí subyugat como es lo poble de Castella, car ellos tenen a Nos como a senyor, e Nos a ells como com a bons vasalls e compayons”. Sistema de libertades compartidas que acabó con la victoria de Felipe de Anjou en la guerra de Sucesión y el castigo de los partidarios del Archiduque Carlos, con los Decretos de Nueva Planta que implantaron un régimen absolutista, con la sóla excepción de Navarra y las Provincias Vascas que habían acatado el testamento de Carlos II.

La nación política española nació en Cádiz con la Constitución de 1812. Inspirada en el jacobinismo francés, pretendió seguir los pasos de los revolucionarios franceses. Pero, a mi juicio, está muy lejos de haberse consolidado. Varias causas han contribuído: La pervivencia del poder fáctico de la Iglesia católica (las leyes desamortizadoras le privaron de muchos de sus bienes territoriales, pero fue compensada con partidas del presupuesto estatal); la emancipación de las antiguas colonias por obra de los nacionalismos criollos emergentes; la falta de una reforma agraria que permitió a la gran nobleza la conservación de sus latifundios; la debilidad de la fiscalidad estatal que impidió durante mucho tiempo la implantación de una escuela nacional adoctrinadora; las exenciones al servicio militar obligatorio a cambio del pago de una cuota que permitió a las familias adineradas librar a sus hijos, incluso con ocasión de las guerras de Cuba y Marruecos; el surgimiento por reacción de nacionalismos periféricos, que amparándose en el aplastamiento de las naciones culturales en que se asientan, repiten las estrategias del central. Nuestra última guerra civil con el triunfo de una dictadura que hipertrofió el nacionalismo españolista y se legitimó con el nacionalcatolicismo. La transición política se tradujo en una Constitución y unas Autonomías que intentaron ser una transacción entre el nacionalismo central y los periféricos. Los grandes medios de comunicación -escritos y audiovisuales- pretenden vergonzosamente defender el españolismo y la homogeneización cultural. Al habernos incorporado a la Unión Europea y cedido parcelas de la soberanía estatal, estamos a merced del neoliberalismo que la inspira y dicta la política que sufrimos. ¿Qué queda del nacionalismo español?. Salvo para ciertos nostálgicos, ¿no se ha reducido a lo que hoy se llama la Marca España, cuyos aportes sentimentales más profundos son la selección nacional de fútbol -mientras siga acumulando triunfos-y los éxitos de las grandes empresas -originariamente españolas- en el exterior?. Claro que el desafío catalanista ha hecho reverdecer el españolismo antes reducido a un nacionalismo banal, impregnador de mentes inconscientes del mismo.

La cuestión esperpéntica planteada hoy dramáticamente es de todos conocida. ¿Cómo hemos podido llegar a esto?. Hay que denunciar la manipulación de la historia que cometen todos los nacionalismos -estatales o no- para adoctrinar a sus seguidores. En el pasado tenemos hechos para todos los gustos, sobre todo si los interpretamos con las anteojeras de las pasiones actuales. Ningún pueblo tiene un pasado idílico, sus luchas internas han sido constantes y las alianzas de sus capas dirigentes con las de otros Pueblos a los que hoy se quiere presentar como enemigos también han sido harto frecuentes.

 Cataluña, esa antigua nación cultural, como todos los Pueblos del mundo es, desde sus orígenes, una tierra mestiza. Uno de sus valles pirenaicos, el de Arán, lleva un nombre que es una redundancia: Arán en euskara, significa valle, y su habla propia no es el catalán, sino el aranés, variante del idioma gascón o wascón. Peculiaridad lingüística reconocida en el Estatut. Es curioso el modo cómo se incorporó al Condado de Barcelona: a través de un contrato de concubinato, refrendado por todos los obispos y nobles del Principado, entre Jaume I, ya casado, y la señora del Valle: si tenían descendencia, el hijo lo heredaba, pero enfeudado al Condado de Barcelona. Como Andorra tenía tenía dos señores, el obispo de Seo de Urgell y el rey franco, es una excepción dentro de esa línea de incorporación. La política de Jaume I quiso crear un conjunto de comunidades políticas federadas por un sólo monarca, Aragón, Cataluña, Valencia, Mallorca, y otros territorios a caballo de los Pirineos, pero fracasó por la conjunción política del Papado y el reino de Francia. La puntilla sería posteriormente con la cruzada contra los cátaros.

Por eso, es un error de la mitología españolista defender que Cataluña perteneció al reino de Aragón. Una cosa era este reino y otra la Corona de Aragón, el Casal de Aragó, al que pertenecían tanto el reino de este nombre como el principado de Cataluña, los reinos de Valencia y Mallorca (Baleares) y en la época de su máxima expansión por el Mediterráneo, Cerdeña, Nápoles y Sicilia.

La historia de Cataluña no fue tan idílica como nos pinta su nacionalismo. La oposición entre Cataluña Vieja, territorio feudal, y los centros urbanos de Barcelona, Lleida, Tarragona Y Tortosa, con un derecho distinto, basado en el romano y favorable a libertades ciudadanas, fue constante. Los malos usos de los payeses, sometidos a atropellos constantes, fueron motivos de múltiples revueltas, amortiguadas después de la sentencia arbitral de Fernando el Católico. El problema de su bandolerismo endémico y los enfrentamientos, mal resueltos, entre la Busca y la Biga, son parte de esa historia. En la época moderna las luchas sindicalistas contra la burguesía dieron lugar a sangrientos sucesos y represiones.

Los puertos del Mediterráneo, se regían por un derecho no de origen político, sino consuetudinario común a todos ellos, recogido en el Libro del Consolat del Mar. Muestra de que no existían aún las naciones políticas.

Cataluña tiene sus símbolos, algunos de ellos tremendamente emocionales. Como la barretina, gorro anatolio y la sardana, esa danza civilizada, abierta a cuantos quieran participar en ella, signo de una fraternidad comunitaria, con claro origen helénico. Pero modernamente también, como expresión mestiza, las rumbas que popularizara Peret. Y el Barça mucho más que un club, fue fundado por un suizo y su máxima estrella actual es argentino.

El desarrollo económico catalán se debió a la iniciativa de una burguesía emprendedora y al trabajo de millares de emigrantes que venidos de todos los rincones de la Península, aportaron su esfuerzo. Algunos los calificaron despectivamente de charnegos. Pero allí se quedaron y contrajeron matrimonios, incrementando la tradición mestiza de Cataluña. Hablaban la mayoría esa lingua franca que es el castellano desde hace siglos. Pero enseguida, aunque no lo hablaran, comprendieron el catalán, en la fábricas, en los calles, en los comercios y hasta en sus casas, en un ejemplar ejercicio de convivencia sesquilingüísta.

Dos exabruptos de políticos catalanistas han levantado ampollas. El primero en forma de slogan: España nos roba es una mentira engendradora de odio. En España hay ladrones sí y de guante blanco. Roban mucho y a los que menos tienen, sean de Cataluña o de las Hurdes. Y esos ladrones egregios pueden ser catalanes o de cualquier rincón de las Españas. El segundo es la pretensión expansionista, basada en el idioma, de que se incorporen al proyectado Estado catalán, no sólo el Rosellón -la Cataluña norte-, sino también Valencia, Baleares y la Franja aragonesa contigua. ¿Por qué no Andorra?. ¿Por su tradición de paraíso fiscal?.

Son significativas las alianzas durante los siglos XIX y XX de las burguesías catalana y vasca, en defensa de sus industrias textiles y siderúrgicas, con los terratenientes latifundistas del centro y del sur, para implantar un proteccionismo aduanero que les protegiera de la competencia exterior.

Lo que no alcanzo a comprender es la alianza que parece haberse dado en Cataluña, que Jaume describe muy bien, entre clases trabajadoras y la corrupta oligarquía autóctona capitalista, en contra del Estado español. Esa alianza contra natura habrá hecho estremecer en sus tumbas a Durruti y a Alfonso Carlos Comín, si herederos suyos están en esa mezcolanza. ¿No sería igual de escandaloso si los trabajadores del resto de las Esapañas se aliasen con el gobierno títere del neocapitalismo, para oponerse al desafío secesionista catalán?.

A mi entender, esos enfrentamientos entre Gobierno central y Generalitat son meras cortinas de humo para taparse mutuamente sus corrupciones endémicas y, sobre todo, hacernos olvidar el secesionismo de los ricos que han roto con el pueblo y la Casa común, tras el triunfo sin rivales del neoliberalismo.

No soy teólogo, ni apelaré a documentos pontificios, sólo quiero recordar la Carta a Diogneto que refleja la vida de los primeros seguidores de Jesús: vivían como extranjeros en su propia patria y como nacionales en la ajena. Eso es cuestión de sentimientos sí, pero más profundos. En esa línea sueño y lucho por una serie de patrias escalonadas, donde los poderes vayan de abajo arriba, desde lo más local a la gran MATRIA, la familia humana en nuestro único planeta. Sin ninguna identidad excluyente ni absorbente, cada persona con las suyas, múltiples y mestizas.

Teresa de Jesús y los dineros

Teresa de Jesús y los dineros

Teresa de JesúsJosé Centeno García es un veterano suscriptor de Iglesia Viva y Frontera. Ha respondido a nuestra invitación de participar en este blog, que hacíamos en nuestro último número, y nos ha enviado este artículo, que sigue siendo muy actual, aunque se haya clausurado el centenario. Destaca en él el realismo y buen juicio de la gran mujer que fue Teresa.

 

“Siempre he miedo a estos muchos dineros”

Santa, pero mujer 

El aspecto más humano de Teresa, la mujer del día a día no se ha dado a conocer a pesar de la abundante información. Es conocida como La Santa, que dicen en Ávila. Sus arrobamientos místicos han obscurecido su gran personalidad humana. Cualquier santo es tanto más admirado y sugerente cuanto más se le conoce como ser humano. Historiadores, artistas, escritores, pensadores, filósofos, antropólogos, etc. Muchas personalidades, no solo creyentes, también ateos o agnósticos o indiferentes se ha interesado por esta mujer.

Casi siempre se nos ha trasmitido la espiritualidad de los santos desencarnada de su vida diaria y del contexto histórico imprescindible para comprenderles. Cómo son las relaciones de Teresa con su familia, su descendencia judeoconversa, pertenencia a una clase social media acomodada de hijosdalgo, sus relaciones con la aristocracia y altas jerarquías de la Iglesia y del Reino, los libros que leía, su vida juvenil de chica presumida, habladora, que la gustaba ser agradable y relacionarse. Aunque a algunos no les agrada la palabra, era feminista; protesta en sus escritos contra la baja estima o desprecio que eclesiásticos y civiles tenían de las mujeres, que las sometían a criar hijos, y a la monjas a hilar y a recitar de memoria las oraciones y no a pensar. Abundaron sus quejas contra los inquisidores que prohibieron la lectura no solo de la Biblia, sino también de muchos libros espirituales. Son numerosas sus críticas sociales a la “honra” y a la “casta de los cristianos viejos” y a las apariencias sociales. Para ella no hay ninguna otra honra que las virtudes y ser hija de Dios. Rompe con la costumbre de no admitir monjas que no sean de sangre limpia; de hecho gran parte de las que entraron en sus monasterios eran de familias judeoconversas.

 

Los dineros están presentes en todos sus escritos                                             

¿Qué lugar ocupa en la vida de Teresa de Jesús? El dinero, los bienes, las riquezas, las necesidades materiales, la comida, los quehaceres de cada día, están a la orden del día en sus escritos.

Teresa de Jesús al ser descendiente de judeoconversos, aunque nunca lo dice abiertamente, está habituada a la mentalidad mercantil propios de los judíos. Pertenece la clase media acomodada.

El primer escrito que se conserva de Teresa, cuando tiene 31 años, es una carta al rentero que se hizo cargo del palomar de los Ahumada para decirle hágame merced de pagar el trigo, porque yo no lo tengo, porque el señor Martín de Guzmán (cuñado de Teresa) holgará de ello y lo pagará que ansí se suele hacer. En la última carta escribe también entre otras cosas sobre los dineros.

En sus escritos de todo tipo, no solo en las cartas, también en los más místicos, alude con frecuencia al dinero, a las riquezas, al oro, los diamantes, los bienes, etc. Por ejemplo, dice que el alma es todo un diamante realizado por el Vidriero Divino y con oro de lo más subido. Afirma que las obras divinas son oro, joyas, piedras preciosas. Las obras humanas son “el carnado de cobre”, moneda de ínfimo valor que estaba fuera de curso legal. En las Moradas del Castillo Interior hay una transposición descriptiva de la grandezas y riquezas de los castillos al Castillo o Morada donde habita el Señor Dios Nuestro.

 Los dineros saltan en cada página aunque lo grandioso de ella es la profunda o alta espiritualidad de la unión con Dios tal y como escribe en sus libros sobre los distintos grados de la oración, de la unión mística con Dios bajo las palabra de Desposorios y del Matrimonio espiritual con Dios. Sin embargo los dineros o las riquezas son siempre un tema recurrente en su vida y escritos.

Pequeños monasterios de pobreza o de limosna

El destino de la mujer era ser esposa, servir al marido y a los hijos o soltera cuidando a los padres o al convento a sirviendo a Dios bajo la vigilancia de los clérigos. No se concebía una mujer sola en la vida. En 1536 con 21 años, Teresa, contra la voluntad de su padre que la buscaba un esposo de su rango, se escapó de casa para ingresar en el convento de la Encarnación. De acuerdo con un hermano “concertamos entrambos de irnos un día, muy de mañana, al monasterio a donde estaba aquella mi amiga que era al que yo tenía mucha afición.

El monasterio de la Encarnación había más de ciento cincuenta mujeres, no todas monjas, porque algunas de familias ricas entraban con sus criadas, recibían visitas de todo tipo en sus celdas que a veces tenían cocina. Otras dormían en pequeñas celdas o dormitorios corridos. La clausura se infringía por cualquier excusa. Había dentro las diferencia de clases de la sociedad. Las “freiras” eran en la práctica sirvientas. Unas vivían muy bien, otras pasando hambre y frío. Más que conventos, eran similares a beaterios donde ingresaban mujeres que se quedaban solteras, o que no querían casarse como le sucedió a Teresa. La vida era muy relajada como en la mayoría de los conventos. Teresa que es muy profunda y radical aspiraba con otras a otro tipo de vida más auténtico. Deciden salirse con algunas y fundar un monasterio que sea casa de oración, contemplación, pobreza y recogimiento. Una casa para una comunidad de doce o trece monjas, como Jesús y los discípulos.

La primera fundación es el monasterio de San José de Ávila en 1562. Quiso que fuera un monasterio en que viviesen de limosnas o de pobreza como le llamaba ella. Tuvo una muy fuerte oposición de la Encarnación y también de ciudad. Estamos en 1562, Teresa tenía 45 años y llevaba 27 años en la Encarnación. Debía obtener un permiso civil y otro del obispo. En aquella segunda mitad del siglo XVI había en el Reino una gran crisis económica por los muchos gastos que ocasionaban las guerras del rey Felipe II. Las autoridades y los demás conventos se resistían a permitir un convento más al que había que sufragar con más limosnas con los muchos que ya había. Las limosnas fueron disminuyendo como veremos más adelante.

Su intención es fundar conventos de pobreza, sin dote, y vivir de limosnas, para evitar la desigualdad que producen las dotes entre las hermanas, Para ello establece sus monasterios en las ciudades más importantes y, salvo alguna excepción, no se plantea fundar en los pueblos. Pero las dificultades económicas atemperó el principio de conventos de pobreza, sin dotes, tenía el peligro de convertirse en albergues de menesterosas. Sus conventos se nutrieron principalmente de mujeres de extracción burguesa. No admitía a analfabetas que no supiesen rezar el oficio divino. Vivir de rentas, no del trabajo, era el ideal y la honra del castellano pudiente. Ella, al contrario, desea vivir de limosna y sólo si es necesario del trabajo. Los conversos siempre fueron laboriosos por eso no descarta del todo el trabajo. Hase de vivir de limosna siempre, sin ninguna renta mientras se pudiere sufrir (Constit.9).

El realismo la obligó a adoptar decisiones flexibles y admitir algún trabajo en los lugares pequeños donde no hay limosnas porque en las partes que he fundado con renta es en lugares pequeños, que, o no se ha de hacer, o ha de ser así, porque no hay como se pueda sustentar.

En 1568 debido a las graves dificultades económicas de las dos fundaciones primeras de San José de Ávila y del de Medina del Campo, transigió en fundar también monasterios de renta, como el de Malagón. En adelante fue simultaneando unos y otros, según las posibilidades. En total fundó 17 conventos en veinte años, diez de pobreza y siete de renta. A partir de 1579 cinco “de pobreza” tuvieron que pasar a ser de renta. Teresa es mujer eminentemente práctica.

Las familias bienhechoras, como solía suceder, costeaban iglesias, capillas o protegían monasterios para que intercediesen por sus almas y asegurarse el cielo con misas a perpetuidad. Teresa no se conforma con que la prometan los ducados suficientes para sus nuevas fundaciones. Ella exige firmar un contrato para que luego no se vuelvan atrás. Las rentas en lo posible no sean de casas o tierras, sino donaciones en dinero, en “juros” (fondos) o “censos” (créditos hipotecarios, con obligación de pagar una cierta cantidad de dinero anual). Admitan donaciones de tierras, dice a sus monjas, solamente si están muy cerca del convento donde puedan fácilmente desplazarse a cobrar la renta anual a los renteros porque si no al final se pierden.

Las fundaciones debían de hacerse en pueblos con más de mil vecinos, importantes, con movimiento mercantil, en los que habitasen mercaderes y fluyese el dinero donde las familias de la alta sociedad facilitasen limosnas y donaciones. Deben estar bien comunicados no lejos del caserío para que puedan ser visitados y los donantes acedan sin dificultad. Sus fundaciones fueron en las ciudades más importantes de entonces: Medina del Campo, Valladolid, Toledo, Salamanca, Segovia, Sevilla, Burgos, etc. además de Ávila.

Los bienes y las monjas

Desea que las monjas no tomen dote para evitar desigualdades dentro del convento, pero ante las muchas necesidades admite que aporten lo que puedan y si son ricas exige la dote, pero ninguna mujer se queda fuera por no tener dote. Si las monjas son muy para nosotras, que no hemos de mirar tanto el dote (Carta 176,5). Es un deleite para mí cada vez que tomo alguna que no trae nada, sino que se toma sólo por Dios (Carta 61,4). Teresa concibe el dote, así se decía entonces, como una donación y se utiliza para pagar deudas y comprar casas, muchas veces en mal estado, para las fundaciones o hacer obras y arreglos en los conventos. Acá en esta casa andan en habla (entran) dos monjas con mil y quinientos ducados, de Burgos, y son –dicen– muy buenas y harto menester para la obra y cercarla que con otra monja se acabará todo (Carta 223,7)

Las monjas no salen a pedir limosna, viven de las limosnas que reciban; no trabajan para subsistir. Tienen que estar dedicadas a la oración. No tienen, como otros monasterios, “casas de labor” (talleres) para vivir de su trabajo. No obstante pueden hacer la rueca solamente en los tiempos libres para no estar ociosas, y así, sí pueden sacarse algún dinero.

Como es muy realista admite en las Constituciones que en situaciones extremas ayúdense con la labor de sus manos como hacía San Pablo, que el Señor les proveerá de lo necesario, pero que no sean trabajos curiosos, sino hilar o coser y en cosas que no sean tan primorosas que ocupen el pensamiento para no le tener en Nuestro Señor; no en cosas de oro, ni plata, ni se porfíe en lo que han de dar por ello. Las hermanas no pueden poseer ninguna cosa en sus celdas ni para comer, ni para vestir, ni tengan arca, ni arquilla, ni cajón ni alacena… sino que todo sea en común (Constit, 2)

Teresa está pendiente de las necesidades económicas de los monasterios

Antes de emprender una viaje para una fundación, Teresa, por medio de sus confesores o relaciones que tiene con la alta sociedad (su familia, aunque venida a menos, estaba bien relacionada) busca casas que tengan huerta y agua donde instalar el nuevo monasterio. Ella se ocupa de las transacciones para adquirirlas. Muchas veces las casas no son adecuadas como sucedió en Valladolid, están en mal estado o el propietario, en Burgos, a última hora se vuelve atrás o especula exigiendo más dinero Siempre viaja con dos o tres hermanas fundadoras y un fraile a la ciudad donde van a fundar. Se ven obligadas a dormir al aire libre, en posadas o en la calle o cobertizos hasta que la ceden o les entreguen la casa.

La casa que recibió en Valladolid junto al río Pisuerga en la huerta de Río Olmos, no reunía buenas condiciones, era insalubre y alejada un cuarto de legua (poco más de un kilómetro) de la ciudad. Como de momento no había otra cosa, hubo que adecentar la casa para vivir las monjas. Escribe en la Fundaciones, hice muy secretamente venir oficiales y comencé a hacer tapias para lo que tocaba al recogimiento. Abandonó la casa unas semanas después por insalubre siendo acogidas en unas habitaciones del palacio de María de Mendoza, hermana del obispo de Ávila, donde hicieron vida monástica, hasta que varios meses más tarde compró otra casa en el actual emplazamiento.

Teresa no deja la nueva fundación hasta que haya dejado a sus hermanas establecidas. Que nunca hasta dejar casa propia y recogida y acomodada a mi querer, dejar ningún monasterio, ni he dejado. Que en esto me hacía Dios mucha merced, que en el trabajo gustaba ser la primera, y en todas las cosas para su descanso y acomodamiento procuraba hasta las muy menudas, como si toda mi vida hubiera de vivir en aquella casa; y así me daba gran alegría cuando quedaban muy bien (Fundaciones 19,6). En Burgos tuvo que permanecer cinco meses hasta dejar a sus hermanas en sitio definitivo.

Porque yo siempre he pretendido que los monasterios que fundaba con renta la tuviesen tan bastante que no hayan menester las monjas a sus deudos, ni a ninguno, sino que de comer y el vestir les den todo lo necesario en la casa, y a las enfermas muy bien curadas, porque de faltarles lo necesario vienen muchos inconvenientes. Y para hacer muchos monasterios de pobreza sin renta nunca me falta corazón y confianza, con certidumbre que no les ha Dios de faltar, y para hacerlos de renta y con poca, todo me falta; por mejor tengo que no se funden. A las enfermas hay que darlas su buena ración de carne aunque sea viernes

Introduce la contabilidad

Teresa manda que lleven una contabilidad diaria en cada convento con los ingresos y gastos. La limosna que diere el Señor en dinero se ponga siempre en el arca de las tres llaves luego; salvo si no fuere de nueve o diez ducados abajo, que se darán a la clavaria que a la priora le pareciere, y ella dé a la procuradora lo que dijere la priora que gaste. Y cada noche, antes que tañan a silencio, dé cuenta a la priora o a la dicha clavaria por menudo. Y hecha la cuenta, póngase por junto en el libro que haya en el convento, para dar cuenta al visitador cada año. Deo gracias. (Constit 2)

 En el monasterio de Medina del Campo se conservan aún los primeros documentos contables. Por ejemplo en los años 1569-1571 ingresaron en total 207,8 ducados. 202 fueron de limosnas y el resto 5,7 de sus trabajos. Quince años más tarde en 1584-1585, debido a la penuria económica había pasado a ser de renta ingresaron 1000,9 ducados (cinco veces más) de los cuales 116 de limosnas (la mitad que en el otro bienio), 358 de dotes y 397 de censos y juros. Hay que tener en cuenta una fuerte inflación. El coste total de alimentación y obras por monja en 1562 era de 47 ducados. En 1585 de 68 ducados. En su libro de Modo de visitar los conventos previene contra el error de que las prioras sean gastadoras.

 Involucrada en el testamento de su hermano Lorenzo

 Tuvo siempre una relación muy estrecha con su hermano Lorenzo cuatro años más joven. Fue a las Indias en 1540 como casi todos sus hermanos y regresó viudo con tres hijos en 1572. Teresa tenía 60 años y le ayudó a adaptarse en Ávila. Entre otras cosas le orientó dónde invertir los dineros traídos de ultramar. Como en los últimos trece años había fundado ya once monasterios tenía larga experiencia en obras de construcción, compra-venta de casas y fincas, negocios, alquileres, rentas, pleitos y préstamos. Ella le ayudó a comprar una finca en la Serna, cerca de Ávila fue donde iría a vivir. Lorenzo la correspondió con donaciones y préstamos en el resto de las fundaciones. Ya lo había hecho antes desde las Indias. Se llevaba tan bien con él que hasta tenían confidencias espirituales. Él la encomendó a su hija pequeña de 8 años, Teresita, que vivió en el convento y estuvo siempre al lado de su tía, fue monja y la asistió los últimos años de su vida.

Tuvo que intervenir en el testamento de su hermano Lorenzo muy favorable a su hija Teresita, la monja, y al convento de San José. Falleció Lorenzo en 1580 de repente dos años antes que Teresa. El otro hermano, Pedro de Ahumada que era muy irresponsable, fue nombrado administrador y testamentario y tutor de sus sobrinos huérfanos Francisco y Teresita. La suegra de Francisco impugna el testamento para evitar que vayan los dineros al convento de San José y Teresita; pero ésta que no tenía buenas con su tía Teresa de Jesús, renunció a su parte en favor de su hermano Francisco. Tuvieron que negociar las monjas de San José con la familia la parte correspondiente al convento.

Se gana dejándolo todo

A pesar de estar tan involucrada en intervenir en tantos negocios ella también escribe sobre lo que piensa del dinero y las riquezas:

Si con ellos (dineros) se pudiese comprar el bien que ahora veo en mí, tuviéralos en mucho, más ve que este bien se gana dejándolo todo. ¿Qué es esto que se compra con estos dineros que deseamos? ¿es cosa de precio?, ¿es cosa durable y para qué los queremos?… Muchas veces se procura con ellos el infierno y se compra el fuego perdurable y pena sin fin… ¡Con qué amistad se tratarían todos si faltase interés de honra y de dineros! Tengo para mí que se remediaría todo (Vida 20,27)

Que yo me río y me congojo de las cosas que nos vienen a encargar, que supliquemos a Su Majestad rentas y dineros, y algunas personas que querría yo que suplicasen a Dios los repisasen (pateasen) todos. Ellos buena intención tienen, y allá lo encomiendo a Dios, por decir verdad, aunque tengo para mí que en estas cosas nunca me oye (Cam Perfec 1,5)

Nunca dejéis de recibir las que vienen a ser monjas… porque no tengan bienes de fortuna, si tienen virtudes (Fundac 27,13)

José Centeno

Dic 2014