Ricardo Alberdi habló sobre unidad y diversidad de los pueblos

Ricardo Alberdi, maestro y creyente

Ricardo Alberdi, miembro del Consejo de Dirección casi desde el inicio hasta su muerte el 16-2-1982 –ver sus artículos aquí–, escribió en su libro La identidad cristiana en el compromiso temporal (cap. 3. Los derechos y deberes de los pueblos, pag.22) estas actualísimas puntualizaciones sobre cómo se deberían armonizar en la constitución española la unidad y la identidad de los diversos pueblos del estato. Nos envía esta inapreciable página abierta, el veterano suscriptor Miguel Calvillo Imaz, de Ordizia, como respuesta a nuestra invitación de animar este blog. 

1.- La fuerza con las que se manifiestan las reivindicaciones de los diversos pueblos agrupados en el Estado constituyen un indicio evidente de que el problema ha sido mal plateado y peor resuelto. Debe ser resuelto a nivel constitucional mediante fórmulas abiertas que dejen margen suficiente para soluciones progresivas.

2.- Dese un punto de vista negativo, habrá que evitar dos escollos en que puede naufragar la “frágil barquilla” de la futura convivencia: Una concepción restrictiva de la unidad y otra, no menos restrictiva, de la integración solidaria.

3.- Desde un punto de vista cristiano, los hombres deben de esforzarse por conseguir progresivamente una unidad mayor, con la conciencia clara de que la unidad perfecta tiene carácter escatológico y de los peligros de tiranía que encierra su olvido.

 Si en alguna ocasión se justifica que lo mejor es enemigo de lo bueno, es cuando se trata de la unidad. Por imperfecta que sea la que se consigue con la libre adhesión de todos, siempre es incomparable mejor que el remedio de unidad alcanzado por la imposición.

4.- La verdadera unidad no solo se opone a la uniformidad que ahoga el pluralismo, sino a toda clase de fórmulas rígidas incapaces de lograr un consentimiento generalizado.

La unidad en manera alguna exige un estado unitario y centralista; por el contrario, este puede convertirse en el mayor obstáculo para la consecución de la unidad libremente consentida.

5.- El “unitarismo” impuesto, es tan detestable cuando se da el actual nivel estatal, como el que podría decretarse en el futuro por los que ahora protestan contra él justificadamente. Las razones y las objeciones son las mismas, formuladas a distinto nivel y desde el poder o la oposición.

6.- Si la unidad no se convierte en “unitarismo” más que a través de su propia perversión, la defensa de los derechos de todos los pueblos se degrada cuando ignora la necesidad de integración y de solidaridad progresiva con todos los demás.

 Un pueblo replegado sobre sí mismo, dedicado, en vaso cerrado, al cultivo exclusivo de sus propios valores y tradiciones, es un pueblo que se envilece en el egoísmo colectivo, tanto peor cuanto mayor sea su superioridad en el orden material.

7.- Los aspectos negativos de las dos posiciones muestran claramente los elementos positivos que había que recoger necesariamente en el nuevo orden constitucional: los derechos de los pueblos a su propia identidad y a forjar un proyecto para el futuro:

 Su tradición histórica, sus formas culturales, su idioma, etc. deben encontrar en la constitución el cauce para su libre desarrollo, un respeto amasado más de estima que de tolerancia, de comprensión de los valores que aporta, más que de simple exigencia jurídica.

8.- El libre desarrollo de los pueblos no es compatible con una dirección totalmente exterior; exige el autogobierno en la misma medida en que es compatible con la pertenencia a una unidad política superior:

 No es posible el cultivo de la propia identidad cuando faltan los instrumentos adecuados para promocionarla; de la misma manera que cualquier grupo humano necesita una autonomía para promover sus propios valores y para la consecución de los objetivos que el grupo se ha propuesto.

9.- Se caería en grave error, sin embargo, si se propugnase una libertad que no haría más que trasladar al grupo lo que los individualistas confirieron a las personas individuales. El grupo adquiere su verdadera libertad en la integración solidaria con los demás, en la aportación de sus propios valores y la recepción de los contenidos en otras tradiciones culturales; no en el aislamiento orgulloso y autosuficiente contrario a un tiempo a la condición comunitaria del hombre y al imperativo de fraternidad que los cristianos encontramos fuertemente subrayado en el Evangelio.

One comment on “Ricardo Alberdi habló sobre unidad y diversidad de los pueblos

  1. Luis Troyano 8:05 pm 6 Nov,2017

    Me parece muy bien. El articulo.

    Supongo que colgado a tenor de la actualisima cuestión catalana.

    En Cataluña. cuando oímos la palabra -solidaridad-. Se nos eriza el vello. Nos da repelus.

    Porque se ha abusado hasta la saciedad desde el Estado español, y sus sucesivos gobiernos. De esa solidaridad impuesta. Y que ocurre cuando se obliga a alguien a ser forzosamente solidario. Pues que entonces cambia la palabra y ya no es tal solidaridad. Es entonces expolio.

    Los catalanes tenemos derecho a ser libres. -Primero-. Y derecho a ser como somos. Y egoístas somos todos.

    Son muchos miles de millones. Desde que se promulgó esta Constitución que tenemos. Y su “régimen común”. Los que han salido de Cataluña. Para nunca mas volver. En detrimento del bienestar de los catalanes. Que algo le llega siempre al pueblo. Y si hay mas. Pues llegará mas.

    Algunos esgrimen como ejemplo. Lo de los fondos de cohesión de la UE.

    Si. Nos llega dinero de la UE. Pero esta, fiscaliza que se emplee. Para algo previamente estudiado y aprobado.

    El dinero que ha dado Cataluña forzosamente. Es para las CA. mas pobres. Y estas lo gastan y malgastan a su libre antojo. Me parece que esto que digo. Indigna un poco….

    En fin. Solo un dato a tener en cuenta. Cuando se nos llama peseteros, llorones y otras lindezas como polacos. Por esa España que tanto nos quiere. Que cuando queremos ser independientes, por esta razón que apunto aquí, y por otras no menos indignantes. Brama. ¡A por ellos!

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